Denise Ferreira da Silva propone en este libro una lectura negra y feminista de las relaciones contemporáneas entre colonialidad, raza y capitalismo globalizado. A través del concepto de deuda impagable, e inspirada en la novelística de Octavia Butler, las versiones posiluministas de valor ético y económico se enlazan con la sujeción colonial y racial. A partir de esta relectura, el libro muestra cómo la colonialidad y la racialidad operan en los sistemas jurídicos, éticos y simbólicos que se encuentran al servicio de la expropiación del trabajo y del extractivismo territorial.

La deuda impagable más que proponer otra teoría del valor expone cómo la colonialidad y la racialidad siguen siendo centrales para la acumulación de Capital, incluso después de la abolición de la esclavitud y de la independencia de las antiguas colonias. Así, la racialidad, en tanto significante que combina lo ético y lo económico, redefine continuamente los resultados contemporáneos de la extracción y de la expropiación como defecto moral de las poblaciones que no son blancas y que no son europeas, gracias a una gobernanza regida por la violencia.

La deuda impagable

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Denise Ferreira da Silva propone en este libro una lectura negra y feminista de las relaciones contemporáneas entre colonialidad, raza y capitalismo globalizado. A través del concepto de deuda impagable, e inspirada en la novelística de Octavia Butler, las versiones posiluministas de valor ético y económico se enlazan con la sujeción colonial y racial. A partir de esta relectura, el libro muestra cómo la colonialidad y la racialidad operan en los sistemas jurídicos, éticos y simbólicos que se encuentran al servicio de la expropiación del trabajo y del extractivismo territorial.

La deuda impagable más que proponer otra teoría del valor expone cómo la colonialidad y la racialidad siguen siendo centrales para la acumulación de Capital, incluso después de la abolición de la esclavitud y de la independencia de las antiguas colonias. Así, la racialidad, en tanto significante que combina lo ético y lo económico, redefine continuamente los resultados contemporáneos de la extracción y de la expropiación como defecto moral de las poblaciones que no son blancas y que no son europeas, gracias a una gobernanza regida por la violencia.